El difícil arte de “podcastear”


Que terrible palabra es esta del podcasting. Es tan críptica para aquellos que cruzando la cuarentena apenas saben de MP3, y menos de iPods y “reproductores de audio digital”. Pero si a la mayoría de los adultos ni se enteran de las nuevas tecnologías y nuevos medios de comunicación, hay que imaginarse cómo los medios tradicionales se las arreglan para continuar en la pelea por seguir siendo “cool” con sus audiencias.

El caso es que con el nombramiento de un editor de podcasts para el sitio del diario inglés Telegraph, Guy Ruddle, se comienza a notar el impacto que tienen las descargas de archivos de audio y transmisión vía iPods. Pero como nadie sabe como armar un buen podcast, el Telegraph creyó que si ponía a leer sus artículos a sus columnistas tenía asegurado un producto.

La cruda realidad es que la crítica no se hizo esperar. El observatorio de medios de The Guardian calificó el programa como “indescriptiblemente aburrido”, y el recién nombrado editor no pudo más que asentir. A la semana siguiente, el diario usó actores para leer las columnas, pero tampoco funcionó, señaló Ruddle según Journalism.co.uk.

Lo que Ruddle aprendió es que no siempre el audio sirve para contar todas las historias. “Tenemos que hacer disponibles nuestras noticias a nuestros auditores, televidentes y lectores en una variedad de formatos de modo tal que puedan tomar lo que quieran y como quieran”, señaló el editor.

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